París: día 5


El día de la redención. Finalmente entré al Louvre, y como dicen todos, te perdés sin un mapa (acá es donde mejore en mis habilidades cartográficas). Que zarpado todo lo de Egipto y toda el área donde está el código de Hammurabi. La famosa Gioconda esta llena de turistas, atrás de un vidrio que reflectan todas las luces, resumiendo, es complicado de ver.









Después de dar toda la vuelta al museo (un cuarto de vuelta), me decidí a desayunar con algo que valiera la pena. Y entre todos los locales que hay alrededor de la pirámide invertida decidí darle una oportunidad a La Maison du Chocolat.





Uno de los must en París es comer un éclair. Cada casa tiene los suyos y se distinguen por los sabores y decoraciones. Tienen casi tanta dedicación como una mini torta.
Y no podía decidirme por otro que no fuera el de chocolate, el más básico y difícil de hacer.



Resultó idílico  Con la acidez del chocolate justa, un poco amargo y dulce también. La mousse de chocolate es cremosa y no es pesada. El choux es aireado, no es crujiente, pero tampoco blando y baboso. Por encima tiene una capa de ganache. Está muy bien hecho, tanto que me gustaría hacer un curso sólo de éclairs, antes que uno de macarons.

Casi me lo arruina uno que me quiso hacer una guachada. Había leído sobre esta trampa el día anterior. Estaba lo más plácidamente sentada comiendo mi eclair cuando aparece un tipo bajito regordete, con onda de extranjero, como de Europa del este o algo similar. Me señala un anillo de oro que estaba en el piso y me  intenta decir que se me cayó. A lo que obvio respondí que no era mío, yo ví cuando se iba a agachar a agarrar el anillo, no había nada en el suelo. No le di más bola ("Nabo, yo no uso oro") y desapareció volando. Ahí me di cuenta que esa era la famosa trampa de la que había leído (soy de reacción lenta). Supuestamente el tramposo se pone pesado y nos quiere sacar plata diciendo algo que es el destino, o similar.

Seguí mi camino, por los Champs Elysées, después de almorzar un sandwich rico y barato (La Brioche Dorée tiene muchos locales), me quedaba una tarea pendiente: comer un crepe de un puesto callejero. Y tenía que ser el más auténtico, el de limón y azúcar.


Elegí el puesto de una mujerota cubana sobre la Av Champs Elysees. Hubo una pequeña duda, un duelo contra el de nutella, y éste último perdió.
El crêpe es de esos grandes, con unas cucharadas de azúcar común y jugo de limón. Nadamasqueeso.
Rico, calentito y sabroso, pero no le gana al de nutella, o nuestro clásico, con dulce de leche.
Si están con ganas de probar uno como el mío, les recomendaría mirar si tienen frutas frescas en el mostrador, el limón era de botella...
Es entretenido de ver como los hacen, en CABA pueden verlo en vivo y en directo acá.
No tengo fotos de este mágico momento, porque la lluvia era intensa y no había donde protegerse.

Para finalizar mis vueltas por esta ciudad, el broche de oro lo dejé para subir a la Torre Eiffel. Como me habían recomendado subir en el final de la tarde, antes que caiga el sol, para así poder ver el día y la noche desde las alturas.





Para hacer tiempo, caminé hasta una panadería centenaria (80 años es casi centenario, no?). Poilâne. La que hace el mejor pan con masa madre. Un pan enorme, redondo, de costra oscura, con una hermosa P marcada en la superficie. No compré pan, sino algo más portátil, una caja de galletitas.

Las punitions son también muy famosas. Son unas galletitas que aparentan ser inocentes, hasta que empezas con la primera. Es una masa de manteca, tipo sableé de vainilla. El nombre "castigo", (punition en francés) parece que era un juego que hacía la abuela del Sr Polaine, que en vez de castigarlo le regalaba estas galletitas.
Algún día voy a intentar reproducir estos disquitos maléficos, aunque me imagino que no pueden salir tan ricos, la manteca que tenemos acá no es de la mejor.


Antes de salir vi que tenían pedazos del pan, porque es común pedir que lo corten  en rodajas antes de llevar. Carrefour tiene una máquina en la que uno mismo mete el pan por arriba y lo agarra por debajo en rodajas perfectas.
No importa. Me quedo con la idea de que es un pan delicioso.

(Comí algunas de estas galletitas, me contuve de terminar la caja, y la guardé en la valija. Llegaron perfectas y fueron devoradas en unos minutos por mí. No regalé ninguna.)

Finalmente subí a la torre. Antes de llegar a la torre, sentía que era un lugar demasiado turístico y que no valía la pena subir. Nada que ver, vale la pena y los morlacos que gasté. Lo mejor es como me aconsejaron, subir a la tardecita, para ver el día y la noche desde ahí. Eso sí, si tienen hambre o sed, compren antes de subir, porque la cafetería del segundo piso es bastante mala.

A la punta no se podía ir, y después entendí el porque. Se vino una linda tormenta (la pueden ver en el horizonte de la foto de abajo).



De partida fui a gastar mis últimos euros en la panadería de abajo, Le Grenier à Pain. Para desayunar, almorzar y merendar. Y también desayunar en Argentina, porque metí algunas cositas en la valija. Pain au chocolat, una brioche a tete, porción de pizza de salmón, un kouign amann, un pan de chocolate lleno de chips de chocolate. Y un pan energético (creo que así lo describían). Con pasas. Todo se ve delicioso. El pain au chocolat es aireado y con el chocolate derretido, amargo.
Que lindo lugar. Un dia que pase a la noche, tipo 7 de la tarde, se lo veia al panadero metiendo las baguettes en el horno. Estaban sobre una especia de tela con rodillos, que sacaba rapidamente, y las baguettes caian en cada piso del horno.



El kouign amann, crocante, caramelizado y mantecoso

El kouign por dentro

El pan con pistachos, avellanas, pasas y otras frutas secas, dulzón, con azúcar impalpable por encima

Y con esto se termina este viaje. Pueden ver todas las imágenes que quedaron fueras de estos días acá.
Y si quieren volver atrás Les dejo los links: día 1, día 2, día 3 y día 4
Au revoir!




Ahora que la serie de días terminó, acá están los otros posteos: día 1, día 2, día 3 y día 4
Y les dejo un mapa que voy a ir mejorando con los puntos destacados.

10 comentarios :

  1. que lindo París! y que cosas más ricas por favor! la forma en que describís cada cosa es para querer encontrar YA una patisserie!

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    1. Ojala tuvieramos esas patisseries cerca! :)

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  2. Estoy leyendo esto con una trista taza de cafe en la mano. Shoro de ganas de comer alguna, aunque sea una, de esas exquisiteces! A la pasteleria francesa -bien hecha- no hay con que darle!
    Viste la estacion Argentine de subte? Tiene (o al menos tenia en ese momento) un busto de San Martin. Estara cerca de la Rue de Buenos-Ayres?

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    1. Yo también Ana, shoro :(
      Aunque sea un pain au chocolat, algo parecido...
      No, no la ví! Hubiera estado buena la foto, según veo esta cerca del Arco del Triunfo.
      Beso!!!

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  3. Que lindo relato. Parece que estuviera ahí. Me encantó y dan ganas de volver a viajar
    Fer

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  4. Me encanta como narras tus viajes. Si algun dia publicas un libro, tengo espacio en mi estante de " viajeros, cronicas y demas" Ahi vive M Polo; Musters, Chatwin y Wallace!
    Esperamos con ansias la reseña de la peninsula iberica. Roscas de anis y tortitas de aceite de oliva!!

    M

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    1. Gracias M, que halago! No se si es para tanto :) Ya quiero ir a esas tierras y engordar un par de kilos! jaja
      Beso!!!

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  5. Q lindo! yo que estoy indecisa entre ahorrar o largar todo e irme a europa, ver tus fotos me tienta a lo último!! parece todo riquísimo, aunque creo que si pruebo todo, vuelvo con 10 kilos arriba!

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    1. Ay, no se quien sos, pero estoy en la misma disyuntiva y es muy difícil decidirme!!! Mejor no me pidas consejo ;)
      No, te aseguro que no volves con sobrepeso mientras camines mucho :)

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